Mantente en carreteras públicas pavimentadas y estarás listo para viajar. Tu autocaravana está diseñada para carreteras normales, no para caminos de grava o tierra, todoterreno, arena o playas. Esos están prohibidos, y si conduces por ellos, cualquier daño no estará cubierto por tu plan de protección, así que realmente no vale la pena el riesgo.
Una cosa que suele confundir a la gente: a veces tu GPS intenta enviarte por un atajo que se convierte en un camino accidentado, o una carretera que parece estar bien se convierte poco a poco en grava; esto ocurre mucho en rutas montañosas, boscosas y costeras remotas. Si la superficie pavimentada termina, no sigas adelante. Simplemente da la vuelta y busca otra ruta, aunque añada unos minutos más.
La forma más fácil de recordarlo: si no es una carretera sellada adecuada, no es para la autocaravana.
Antes de salir, también vale la pena echar un vistazo rápido a dónde no está permitido viajar y a cuánto puedes conducir una vez en la carretera, ambos datos son útiles para que nada te tome por sorpresa en el camino.